Estoy muy contento de que mis haiku formen parte del Festival de Arte Japonés que empezó ayer en el Centro Cultural Borges y sigue hasta este lunes 15. Pero lo que no me habían dicho era que iban a modificar una “r” de mi apellido para darle un toque más oriental:
Quizás pensaron que era un error que me llamara igual que la Chiqui. Pero ella es Martínez Suárez, y los Legrand auténticos estamos por estas tierras desde el siglo XIX.
Igual no deja de resultarme gracioso que hayan escrito mi apellido tal como suena fonéticamente de boca de un auténtico nipón.
El sábado mis suegros anduvieron por la avenida de mayo, esa mítica y hermosa vía que nos invita a mirar siempre para arriba, para admirar las mejores cúpulas de Buenos Aires.
Volviendo, mis suegros fueron para ver el desfile de la cultura y tradiciones japonesas al que sin duda me hubiera gustado ir de no tener otros compromisos (se festejaba el Centenario de la Inmigración Okinawense en Argentina).
Pero como el domingo anduve de pasada por su casa, les “robé” algunas fotos de la memoria de su cámara digital para compartir en el blog. También hicieron videos, pero no pude pasarlos. De todos modos, Federico Aikawa, se vino desde Rosario y sí pudo hacer una selección que colgó en su blog y en YouTube.
Este fin de semana fui con buena parte de mi familia al Parque de la Memoria, el mismo que visitó José Luis Rodríguez Zapatero horas antes de conocerlo en el acto del PSOE en el Centro Galicia de Buenos Aires.
La llegada al parque se dio casi de casualidad, pero fue un buen detonante para reflexionar in situ sobre el lugar sobre el que estábamos parados y su significancia.
Mi suegro decía que el auditorio que está construido allí debería ser “el auditorio de la reconciliación de los argentinos”, y algunos expresábamos que era un monumento incompleto: bien podrían estar los nombres de las víctimas de la Embajada de Israel y la AMIA ya que sobre sus escombros se erige este parque.
Los chicos, jugaban como en una plaza más, fascinados por las grandes rampas que conectan un mural con el siguiente. A ellos también se les explicó qué era ese lugar sobre el que corrían y gritaban para que sus voces se escucharan con el eco que permitía la acústica de ciertos rincones.
¿Están todas las victímas de los sucios años 70? ¿Hay 30 mil nombres en estas paredes? ¿Por qué algunos fueron sacados? ¿Y las víctimas de la democracia? Fueron algunas de las preguntas que recuerdo que se plantearon. Eramos los únicos que nos pusimos a debatir en el lugar: el resto sólo caminaba y miraba en silencio. (más…)
Hacía tiempo que tenía ganas de pasar por el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA), pero ese deseo siempre fue de carácter efímero porque cada vez que me acordaba era porque veía el logo en algún sitio web que visitaba de pasada.
El CCEBA no tiene una presencia comunicacional fuerte, bah, ni siquiera mínima en medios que no sean de la colectividad.
Y la verdad que es una lástima, porque tienen una gran oferta de cursos, actividades y muestras de gran nivel.
Los otros días, saliendo de una reunión en el microcentro encaré la calle Florida hacia el lado de la Plaza San Martín y allí lo vi. El frente del local subterráneo en el que funciona es escueto y casi que pasa desapercibido, pero al bajar la escalera de lata caracol se aventura un mundo literario y cultural espectacular.
Desde los tomos con el repertorio de la Flora americana confeccionados por los primeros expedicionarios de nuestra América, pasando por una espectacular biblioteca y un rincón plagado de iMac’s en el que se estaba desarrollando una clase de blogs.
Espero que estos momentos duros que vive España en el plano económico no afecten la labor cultural que se desarrolla en la Argentina, y que las autoridades del CCEBA puedan poner en práctica esas clases sobre cómo publicar en Wordpress (y esos equipos de Apple) para renovar su canal de difusión y que se vuelva 2.0.
Como español y como porteño, sería genial.
Hace dos semanas viajé a Chile, y como tuve que salir temprano para el Aeropuerto no llegué a tomar un café en mi casa.
Tras hacer el check-in me quedaba un tiempo muerto de casi una hora, y volvimos con Cintia al sector público de la Terminal A para tomar algo.
Cuando la chica trajo la carta casi que no lo creemos: un café con leche, pelado, sin más, $ 10 ó € 2 ó US$ 3,25.
A eso le sumamos otro café con leche y dos mediaslunas (una para cada uno). Cuenta total: $ 25.
El martes, cuando Jorge Gobbi salía camino a Budapest para asistir al Global Voices, lanzó un twitt que me hizo recordar mi experiencia reciente.
Al día siguiente, escuchando la radio, Andy Kustnezoff comentó lo mismo, pero en ocasión de que fue a buscar a su novia a Ezeiza y para esperarla se tomó un café y una medialuna con queso: le costó lo mismo que a mí.
Andy, notoriamente molesto, decidió emprender una serie de llamados para hablar con la gente de ese bar al que había ido y al que sólo recordaba que “era verde y blanco”. En realidad, los colores son verde y naranja, pero eso es un detalle.
Llamó a Aeropuertos Argentina 2000, estuvo un rato esperando y le pasaron los nombre de los tres bares que hay en el sector de preembarque de Ezeiza: cuando le dijeron “Natural Break”, ni dudó.
Si supuestamente nos presentamos al mundo como un país competitivo, sobre todo por la relación de nuestro peso con las monedas más fuerte, porqué no permitimos que un francés, un español o un holandés se tomen un café con leche por un euro y de paso nosotros también lo pagamos a un precio no tan elevado.
No sólo damos una mala imagen para afuera (porque esos precios no suelen repetirse en los bares de la ciudad) sino que no cuidamos nuestros propios bolsillos. Que uno tenga la posibilidad de viajar fuera del país no quiere decir que sea un acaudalado. Estará el que viaja a Hungría, China, Estados Unidos, y estará también el que viaja a Chile, Bolivia, Paraguay y Brasil. Los motivos de un viaje internacional siempre son muy distintos.
Evidentemente esos precios también están así porque no hay nadie que los controle y porque algún arreglo con el concesionario aeroportuario deben tener. Lo peor, es que los propios empleados de Ezeiza también tienen que pagar esos precios, y eso que ellos están todos los días.
No, no voy a mostrar fotos de los incendios a los Estudios Universal.
El fin de semana, paseando por Palermo Hollywood, un barrio muy “chic” y sobre todo tendencioso, me llamaron la atención algunas cosas.
Entre tanto frío hubo un bar que salió a ofrecer a sus clientes una propuesta audaz:
Calculo que será para los fumadores, que prefieren ubicarse afuera. Aunque este cartel obstaculizaba la puerta que podría cerrarse para mantener calefaccionados a los de “adentro” (un espacio que no existe en este bar circundante a la Plaza Serrano).
Pero lo que más me gustó fue el hoyo de golf psicodélico-delirante de Infinit (en la esquina de Thames y Honduras):
Lástima no haber tenido la cámara para filmarlos porque se lo merecían. Una mezcla entre Pucca y los títeres de los Jardines del Buen Retiro de Madrid.
De tanto en tanto me gusta pasarme por distintos lugares. Siempre trato de tener un tiempo para conocer cosas nuevas o que me gusten. Si están relacionadas con algunos de los temas sobre los que escribo, mil veces mejor.
El otro día me había reservado el fin de la jornada para ir al Museo de Bellas Artes, un museo al que nunca antes había entrado. Como soy de los pocos que ha escrito con cierta seriedad sobre Arquitectura Sostenible (me refiero a que no hice “chivo” de nadie) fui a escuchar a César Luis Larrea, quien había hablado con La Nación sobre el tema.
Como llegué tarde, Larrea se ve que ya había hablado y me senté durante una hora a seguir lo que decía Federico Soriano, un personaje total (foto).
Soriano no habló de Arquitectura Sostenible, pero igual le grabé el audio (que se escuchaba muy bajo) y saqué algunas fotos. Antes de irme, observé los retratos de Prilidiano Pueyrredón, que sin duda quiero volver a ver.
Y al llegar a casa una esquela de los amigos del PSOE Argentina (que ahora actualizan la web del partido, bien ahí!) invitando para este sábado a las 18.30 al Día de las Letras Gallegas que por primera vez se celebra fuera de España (en el Centro Gallego de Bartolomé Mitre 2538).
Para la ocasión no podía faltar Emilio Pérez Touriño, Presidente de la Xunta de Galicia, que ya tenía ganas de venirse el 18 de marzo cuando se enteró del aluvión de votos a favor de Zapatero en la Argentina.
Casualmente voy a estar a dos cuadras de allí, en la Escuela Plenitud, porque Cintia va a hablar de algo muy importante: “Nosotros y la Educación”. Se trata de un Café Filosófico que empieza a las 16 y termina a las 18. Así que si alguno piensa ir al Día de las Letras, le recomiendo pasarse por Plenitud dos horas antes y mata dos pájaros de un tiro.
Arquitectura, Letras, Educación, qué linda mezcla, qué extraña… Así de combinados son mis días.
El último miércoles, con unos amig@s, nos dimos una vuelta por la Feria del Libro, que abrió sus puertas gratuitamente al público de 21 a 2 de la madrugada.
La cantidad de gente que había allí era impresionante, lo cual nos sorprendió y nos puso contentos (como cultores de la palabra y las letras).
Si bien creo que la recorrimos casi completamente, me fui con la sensación de que me faltó ver muchísimo más de lo que vi.
Y como todos los años los stands de los medios de comunicación fueron los que dieron la nota. Siempre son los más techie…
Y como siempre, Clarín le lleva las de ganar a La Nación en los diseños de los stands. Creo que por un lado puede ser porque Clarín es más “grupo” que La Nación, y eso también influye… (más…)
El séptimo arte
nos desvela de a ratos
es un garrón
Desde que se realiza el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires siempre, pero siempre, es muy difícil conseguir entradas para la mayoría de las pelis interesantes.
Claro que podría hacer el contacto de prensa, pero no soy de esos que garronean todo y además ya no escribo más de cultura, salidas, etc.
El garrón del BAFICI consiste principalmente en dos cosas: la lista de pelis es muuy grande para el escaso tiempo; y para sacar la entrada que querés generalmente tenés que tener tiempo de sobra o no laburar.
¿Cómo solucionamos eso? Recurriendo a algunos blogs que cubren algunas pelis del festival.
Uno de ellos es Cinematófilos, de Andrés Fevrier, que estuvo rápido en hacer una etiqueta para no perder el hilo. Radio Mestiza, también está ofreciendo cobertura vía blog, pero nada de etiquetas especiales.
Lo que sí me extrañó, es que aparte de Andrés, no hay repercusiones en Twitter (o al menos no entre mis followers). ¿Será que todos ya se acostumbraron a bajarse las pelis por Torrent? ¿O será que los nuevos organizadores aún no han explorado en las herramientas 2.0?
En la Jornada a la que asistí ayer sábado (organizada por Plenitud) hubo una visita por el Cementerio de la Recoleta. Además de los turistas de todas las nacionalidades encontré a este hermoso gato (y eso que no me gustan) y me surgió la pregunta del post.