La Felicidad
Jueves, Junio 12th, 2008
A los ocho años
es que nos transformamos
en periodistas

Hoy hace ocho años nacía la revista barrial, La Galera. Se distribuía en cuatro barrios porteños (Congreso, Barrio Norte, Recoleta y Palermo). Eran los barrios donde vivíamos los editores: Facundo, Ignacio, Ramiro y quien estas líneas escribe.
Tenía 19 años. Y con ese proyecto, que me cargué al hombro, me inicié en el periodismo profesional.
La revista tuvo sólo 4 números en papel. Aunque breve, esos cuatro números representaron los cuatro meses más intensos de mi vida. Caminaba por la calle y no veía otra cosa que noticias. El desafío era muy grande y esa intensidad se vio reflejada también en una buena respuesta por parte de los lectores que la recibían en las librerías o incluso en la puerta de sus casas.
Hasta llegaron a pedirnos ejemplares de la Biblioteca Nacional, donde se supone que hoy en día pueden ser consultados.
A los dos meses, La Galera tenía sitio web. La idea me la había dado mi hermano Carlos, que me registro un dominio hoy ocupado por otra gente. Y Cuando el financiamiento y el empuje de los primeros días se acabó, La Galera se convirtió en La Galera Net y desde agosto de 2000 hasta julio de 2006 fue mutando hasta morir como una revista digital sobre medios de comunicación.
En el medio de eso (año 2003), tuvo blog, e hizo coberturas que en su momento fueron un tanto revolucionarias pero que hoy, por suerte, son moneda corriente en ese tema.
¿Por qué no hay links a ninguno de esos enlaces? Porque trato de no quedarme atado al pasado (en la medida de mis popsibilidades, y esta es una). El blog que funcionaba en blogspot lo borré. Y el sitio, si bien lo conservo en un CD y conservo el último dominio, lo bajé porque hay gente que aún no sabe usar la internet y se piensa que lo que uno escribió de un locutor de radio en 2005 es actual, y que desde esa web le va a poder enviar un mensaje de cariño. Definitivamente no quería ese final para mi primer hijo digital.
Con el trabajo
no concilio mi vida
irresponsable
Entre tantas reuniones, coberturas, clases y demás avatares, estoy yendo en contra de la nueva tendencia de la RSE: la conciliación de la vida laboral y familiar.
En las últimas dos semanas he ido perdiendo una de las pocas cosas que me gustaba conservar de mi vida laboral: comer en casa al mediodía.
Al menos me consuelo con encontrar lugares con WiFi.
En el océano
cuatro años no son nada
la flor violeta

Luego de 4 años en la web, mi sitio más personal (más que este incluso) migró a WordPress, tiene nuevo logo (gracias a Cintia) y hasta publica fotos en Flickr (siempre me gustó sacarle a la naturaleza).
Todo lo que estaba, quedó estructurado en forma de páginas. Los autores, la historia del haiku, los libros…
Y la estructura central, que eso sí es bien blog, se irá completando a partir de ahora.
Para inaugurar ese bloque, comencé hoy con el posteo de poemas de “Antiguos” haijines. Además, con este nuevo formato puedo saldar una gran deuda: los enlaces a quienes hicieron grande Planeta Haiku y a quienes alguna vez lo linkearon o les sirvió de guía para abrirse su propio camino.
Este es apenas un primer paso. Aún sigo sin encontrar traductor para mi libro (a pesar de la ayuda desde el otro lado del océano y a los que se sumaron acá), pero sé que todo llega a su momento.
Te invito a visitarlo, y a pasar la voz si tenés blog.
Almas perdidas
tras un cruel atentado
¿aún están?
Al estilo del post que hice la semana pasada por el 11M, hoy vale recordar -tras 16 años- dónde estaba aquel día del Atentado a la Embajada de Israel.
Recuerdo que el atentado fue por la tarde. Yo estaba en el Colegio, en clase de inglés. El día estaba soleado y esa tarde con algunos compañeros, le habíamos pegado un par de calcomanías a la profesora en la espalda -de apellido Pastor-.
De repente, se escuchó un estruendo. Todos nos miramos y preguntamos: ¿Qué fue eso? La única que atinó a responder fue la profesora: “Habrá sido un trueno”, dijo.
Inmediatamente toda la clase miró hacia las ventanas, que daban al viejo patio azul, el mismo en el que mis hermanos mayores jugaron en los 70: los rayos del sol entraban de cuajo.
A nadie le cerraba la reflexión esbozada por la Pastor, y un compañero -tocayo mío- salió de clase como si fuera al baño para averigüar. Cuando volvió llegó la desesperación: “Volaron la Embada de Israel!”.
Yo no tenía ni idea de dónde quedaba y le pregunté. “Cerca del Rulero; mi vieja trabaja ahí y siempre pasamos por la Embajada”, dijo casi con desesperación.
Otro de mis compañeros, Francisco, dijo que él vivía “a la vuelta” de la Embajada.
Los últimos minutos de clase dejaron de lado el inglés para que todos los chicos pre-adolescentes empatizaramos a partir de la coyuntura.
El timbre sonó. Cada cual hizo su rumbo, que culminó siendo el rumbo de una noticia que a toda la sociedad nos afectaría por igual.
Son las mujeres
la más clara expresión
de lo diverso
Hoy el mundo celebra el Día de la Mujer, un día que para mí es discriminativo hacia las propias mujeres.
No voy a esgrimir el argumento machista de que “no hay un día para el hombre”, sino que me parece que es discriminativo hacia el propio género porque, desde mi concepción, somos iguales.
Para mí una mujer no es ni más ni menos que yo. Aparte que hoy yo sea un hombre forma parte de un envase en el que mi Alma tiene que sortear experiencias.
Que las mujeres han sido discriminadas, menospreciadas, maltratadas, subvaloradas, no pongo en discusión eso y cuánto lo lamento por los imbéciles que les hicieron padecer todo tipo de tormentos.
Pero considero que la mujer no necesita de un día para reinvindicarse. Y eso de crear el Día Internacional contribuyó para trastocar los roles: la mujer no debe comportarse como lo que no es.
Conozco varios de mi género que son sometidos por sus mujeres porque en la relación de pareja parece que los roles son inversos. La mujer que manda a los obreros cuando le arreglan el baño de la casa y el hombre que asiente como un pelotudo, me parece degradante para ambos.
Por suerte no me casé con una mujer que quiera ocupar mi rol de hombre. De hecho, siempre he encontrado el espacio para llevarlo con dignidad. Pero eso también es parte de la educación que los padres han dado a sus hijas y de cierta ola de feminización que pretendía ubicar a las mujeres en rol de todopoderosas. No, hombre y mujer formamos un equilibrio, nos complementamos y ahí está lo bueno de la diversidad.
Claro que mi esposa, ya escribió su postura que comparto en un 100%. Serás lo que debas ser, un post que me gustaría que leyeran todas las mujeres en este día.
Llevo la vida
de modo responsable
y lo propago
Ayer estuve tan pero tan atareado que casi me olvidé que RSE Online, el 1º blog argentino sobre Responsabilidad Social Empresaria del que soy editor, cumplía 4 años de vida en la Red.
Primero me acordé el jueves a la noche. Pero el viernes por la mañana, tenía tanto trabajo que se me pasó y recién me volví a acordar a las 16. Pude hacer una selección de los mejores post entre medio de la tarde, y cuando llegué a casa por la noche lo terminé posteando.
RSE Online surgió casi de un minuto para el otro, un domingo 7 de marzo de 2004, cuando en dos segundos armé un blog en Blogger y escribí el primer post que era mitad para mi comprensión y mitad para los lectores que comenzaran a llegar.
Hoy el blog tiene una trascendencia que jamás imaginé y es un firme promotor de la RSE en el país, desde su lugar que es la difusión de RSE.
Invito a todos los que pasan por este espacio personal a visitar el post cumpleañero. Ya conocen al padre de la criatura, ahora sólo les resta conocer lo mejor que esa criatura ha dado en los últimos cuatro años:
Viento de frente
sacude el oleaje
Vida de río

Desde mi adolescencia aprendí a disfrutar de un deporte: el yachting. Mi amigo Julio se “recibió” de Timonel (la categoría básica) a los 16 y en los últimos años del colegio era frecuente irnos hasta el club para pedir prestado un velero.
Siempre me insistió para que yo hiciera el curso, pero siempre preferí disfrutar del paseo que dirigirlo.
Como es inevitable, con el tiempo fui aprendiendo un montón de cosas. Siempre le decía a mi amigo que me debía enseñar lo imprescindible por si a él le ocurría algo durante el trayecto. Es que en el velero los tiempos son otros, ya que en gran medida dependen del viento.
Por caso, ir hasta Colonia del Sacramento lleva unas seis horas. A Montevideo, un día entero (aunque experimenté el viaje en 20 horas con lluvia y grandes vientos) o a Punta del Este se puede tardar unas 44.
Hace ya 10 años, Julio se compró el barco que aún hoy conserva: se llama Sotreta. Recuerdo que era un día gris de marzo/abril cuando fuimos a buscarlo y ambos estábamos nerviosos porque estábamos por primera vez en un barco “de verdad”.
El ahora “Piloto” del barco le agarró la mano enseguida y el amigo acompañante disfrutó siempre de los viajes. Hacía cuatro años que no me subía al Sotreta, entre otras cosas, porque el último año estuvo en reparaciones.
Gracias a esta experiencia que me ha regalado la vida he aprendido que: el barco te ayuda a fortalecer el carácter, saca el líder que hay dentro tuyo y te obliga a resolver cosas en cuestión de segundos.
Si estás leyendo esto y vos también tenés un amigo que tiene un velero pero nunca te animaste a ir, andá, es una experiencia única a la que le vas a sacar un gran provecho en otros ámbitos.
Ayer decidí extender mi día hasta las 22 para poder postear en RSE Online sobre un tema sobre el que había escrito hace ya un año pero no volví sobre él por la falta de información y desarrollo que aún existe en el país.
Hace dos días me llegó una invitación para asistir a una videoconferencia que prometía ser interesante. Como además había una persona que conozco hace años en la organización de este evento, me incliné por ir.
Me encantaría contar detalles pero sería muy drástico si lo hiciera. De hecho, no voy a postear nada sobre el tema en RSE Online para hacerle un favor a esta persona que sé que hace todo con mucha garra y esfuerzo.
En un momento, me pareció que estaba todo montado y que de RSE no había nada que decir. Parecía una reunión de tupperware pero en vez de venderte los tupper te vendían la idea de irte a estudiar a otro país. Yo no había ido para eso, claramente.
Lo mejor de todo, sin dudas, fue cuando en uno de los “paneles”, el conferencista nos regaló esta imagen mientras nos hablaba:

Los pies afuera de ese tipo, me dieron la pauta de lo que vendría.
Luego de algunos shows de tango, que en unos días postearé con video acá, nos sacaron a todos de la duda: “falló la conexión así que no vamos a poder realizar la videoconferencia”.
En la “videoconferencia” iban a hablar del tema que justamente me interesaba. A modo de sustitución se organizó una suerte de mesa redonda… pero mucha de la gente que estaba invitada no tenía nada que ver con el tema o lo tocaban muy de costado.
A las 22, me levanté, saludé y me fui. Una jornada decepcionante había terminado.
Su lisa pluma
se mezcla en la mirada
es inquietante

Desde el fin de semana, tenemos inquilinos temporarios en nuestro hogar. Son los loritos de Violeta, que se fue de vacaciones. El verde, se llama “Pío Pío” y la amarilla, “Agustina”.
De a ratos están gritones y de a ratos tranquilos. Pero descubrí que cuando más chillan es en el momento exacto en que sale el sol, al mediodía y cuando el sol se pone al atardecer.
Hoy anuncian 35º de temperatura, así que pobre de ellos. Espero que sobrevivan al calor.