Hay que saber en qué rama situarse
Vuelvo al blog tras unos meses. Vuelvo a salir a la calle, tras más o menos la misma cantidad de tiempo. Nació mi hija, Aimé, y nada más existe.
“No me importa nada” [a excepción de lo único que debe importarme] es la nueva frase de cabecera.

De paseo por el Rosedal de Palermo, veo esta Cata (una lorita) que chilla y chilla. Pienso, por qué eligió esa rama y no otra? Por qué chilla? Porque ese árbol aún sin brotes de esta primavera incipiente?
Luego pregunto: ¿por qué le estoy prestando más atención a los árboles?
Y recibo como respuesta: estás aumentando tu capacidad de observación. En estos tiempos donde a veces es difícil poder mirar más allá de fin de mes, es una buena señal.