Cuando los blogs no son bien vistos

Hoy todos los habitantes de la blogósfera nos hemos enterado de lo que le sucedió a José Luis Orihuela, argentino, comunicólogo, y curioso investigador de los nuevos medios (por no decir, eminencia).
A Orihuela, sin más ni menos, lo han censurado por querer armar uno de sus tradicionales Beers & Blogs en ocasión de la visita que iba a hacer al I Seminario de Comunicación Digital en Lima, Perú, en el que estaba prevista su disertación.
La estupidez errante (y pacata) de los organizadores de ese evento, me hizo recordar que hace dos semanas sufrí algo similar (aunque no incluía una cruzada de charco; apenas si me tenía que tomar el subterráneo).
En ocasión de un Desayuno al que asistí por lo interesante del tema y para conocer el lugar donde iría a exponer algunas ideas sobre la RSE antes de finalizar este año, me encontré sentado nada menos que con la esposa de un controvertido ministro que planifica federalmente la obra pública en la Argentina. Le saqué una foto, y lancé algunas preguntas en el blog sobre la base de sus expresiones.
Resultado: dos días después de publicado me mandaron un mail los organizadores diciendo que “no entendían el sentido” de mi advertencia y luego de consultar con “imparciales” habían decidido por el momento no convocarme.
Soy de los que creen que, en estos casos, los que pierden siempre son los que te llamaron en su momento. Si un profesional es “interesante” para exponer una idea hoy, también lo será mañana, más allá de las circunstancias.
Al margen de una cerveza o un (dis)gusto político, las ideas siempre nos trascienden, nunca lo olviden.

2 Comentarios to “Cuando los blogs no son bien vistos”

  1. Cancelado el Seminario de Comunicación Digital en Lima » eCuaderno Says:

    [...] Budge, Roberto Bustamante, Mikel Caballero, Oscar Gallo, Ronald Gonzales Pineda, Giovanni Lamarca, Fernando Legrand, Diego Lerma, Juan Carlos Llanos, Laura Vanessa Morales, José Manuel Noguera, Javier Prado, [...]

  2. Cintia Says:

    Gente obtusa ha habido, hay y seguirá habiendo.
    Lo importante es ser consecuente con nuestros pensamientos. Los políticos van y vienen, pero “las ideas no se matan”.
    Uno debería poder valorar a un sujeto más allá de sus ideologías, opiniones o visiones de la realidad, eso demostraría inteligencia emocional y de la otra.

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