De la brevedad de la vida

A nuestro tiempo
lo usamos banalmente
Buscá la clave

Hace unas semanas Cintia me regaló un libro que andaba buscando: Diálogos I, de Séneca. Dentro de él se encuentra su conocido “De la brevedad de la vida”, que era el que primariamente me interesaba. Este lunes lo comencé a leer y debo reconocer que me es imposible parar.
Cada momento en el que encuentro un hueco, en el baño, en el subte (por supuesto), y hasta luego de escribir este post en una Mac prestada.
Lo más probable es que mañana lo termine, porque es un libro pequeño pero de un contenido ético y moral inigualable. Si cada quien que tenga la avidez de leerlo se preocupará por llevar a la práctica un 10% de las enseñanzas que nos deja el viejo estóico creo que se ganaría la encarnación.
Con Séneca, por demás, tengo una relación especialmente particular: sus Obras Morales son material bibliográfico en el Módulo sobre Ética Empresaria del Curso Intensivo de RSE del que estoy a cargo hace ya más de dos años.
Pero la cuestión es que ayer, al llegar a la página 43 de la edición bilingüe (latín-castellano) del libro que titula este post encontré un pasaje que no sólo me pareció rotundo sino que me hizo acordar al Café Filosófico que se ofreció en Plenitud hace unas semanas sobre el Tiempo, como ilusión o devenir. Aquí va lo que dice Séneca [1]:

VIII.1. Suelo admirarme cuando veo a algunos que piden tiempo y que los que lo han de dar son muy fáciles en concederlo; los unos y los otros miran aquello para lo que se pide el tiempo, ni unos ni otros miran el tiempo mismo; como si nada pidiese, como si nada entregase [...] 2. Los hombres reciben de muy buena gana pensiones anuales, donativos, y alquilan su trabajo, su cuidado o su diligencia; nadie estima el tiempo: usan de él pródigamente, como de algo gratuito. [...] 3. Y si pudiésemos, de alguna manera, hacer rememorar a cada uno el número de los años que se le han pasado, y así el de los que vendrán, ¡cómo temblarían aquellos a quienes les quedasen pocos, y cómo los ahorrarían! Pues es fácil dispensar lo que es cierto, aunque sea poco; se debe guardar con mayor diligencia lo que no sabes cuándo se ha de acabar. 4. Y no pienses, sin embargo, que ellos ignoran que el tiempo es cosa preciosa; suelen decir a los que aman profundamente que están prontos a darles una parte de sus años; la dan y no entienden; la dan, pero al punto de que se la quitan a sí mismos sin incremento a los otros. E ignoran esto mismo que se quitan, por ello les es tolerable la pérdida del daño oculto. 5. Nadie puede restituirte los años, nadie te devolverá a ti mismo. La edad proseguirá el camino que comenzó, y no retrocederá ni detendrá su curso; no hará ruido ni advertirá de su velocidad; pasará en silencio. No se prorrogará por mandato real ni por el favor del pueblo; como fue lanzada desde el primer día, correrá; en ninguna parte se desviará, en ninguna parte se detendrá. ¿Qué sucederá? Tú estás ocupado, la vida huye; mientras tanto llegará la muerte, para la cual, quieras o no quieras, se debe estar ocupado.

[1] Séneca, Diálogos I: De la brevedad de la vida – De la constancia del sabio – De la vida feliz – Del ocio – De la providencia – De la tranquilidad del ánimo. – 1ª ed. – Traducido por: Antonio Tursi -Buenos Aires: Losada, 2007, p. 43-44.

Tras esto recomiendo ver el fragmento en video que editamos luego del Café Filosófico “Tiempo: ilusión o devenir”, que de algún modo, complementa o enriquece lo que acabo de transcribir del libro de Séneca.

Para más: este sábado otro Café Filosófico creo que también reflexionará acerca de este tema (no sé qué van a decir pero puedo inducir algo) desde otro punto de vista: “¿Somos una sociedad light?”. Opciones como para no quedarse con las ganas.

2 Comentarios to “De la brevedad de la vida”

  1. Lucia Says:

    Hola he pasado de casualidad por aquí, y solo os dejo una direccion que me impacto en mi eterna obsesión sobre la brevedad del tiempo y lo aceleradamente que nos sobrepasa,! maldito reloj biologico ¡ http://www.flickr.com/photos/25554021@N04/2433843468/

  2. Fernando Legrand Says:

    Gracias Lucía! Excelente la foto. Lamentablemente el tiempo se nos pasa más rápido cada vez más.
    Pero no deja de ser una ilusión. Si cada uno pudiera encontrar su propio ritmo interior, el paso del tiempo dejaría de tener el sentido que hoy le damos.

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