A ese nene lo conozco

Un periodista
se basa en la verdad
no importa donde

No es la primera vez que mi hermana lleva a sus hijos a un programa de televisión. La primera vez, la encontré de casualidad, por apretar mal el botón del control remoto. Pero en esta oportunidad hubo aviso previo, por GTalk.
Cuando me lo contó hace unas semanas, pensé que era algo similar a lo que había visto, pero nada que ver: mi hermana (una de ellas, tengo dos) les “prestó” a Nicolás a la gente del canal Utilísima.
A mi sobrino (el noveno y más benjamín) le pagaron. No sé cuanto y tampoco importa, pero me pareció terrible que el programa “Mamá a 1/2 tiempo” sea un programa basado en mentiras.
La señora que aparece junto a él (que llamaron Raquel y hace de abuela), no es mi vieja (que ni siquiera está viva) ni la suegra de mi hermana. De hecho, Nicolás es llamado “Lucas” y los padres no son ni por casualidad los verdaderos.
Claro que es una decisión puramente personal, que lógicamente no comparto con mi hermana (esto de exponer a los hijos a este tipo de cosas ficticias), aunque en este caso el nene está “haciendo” de actor.
Se supone que este tipo de programas son “Escuelas para Padres” televisivas y deberían poder orientar desde una visión verdadera a los padres que los siguen.
De hecho, el programa dice de sí mismo que “a través de casos de la vida real, se muestran soluciones prácticas para estar medio tiempo con los hijos sin ninguna culpa”.
¿Si ya las historias están contadas desde una mentira, qué credibilidad tienen los contenidos? Estas obras de productores periodísticos jóvenes, amantes del facilismo y poco creativos hacen de la TV una gran fábrica de ideas perdidas.
Me parece que con un poco de esfuerzo, pueden encontrar gente que sí se preste de verdad para contar sus experiencias. Sólo hay que saber dónde buscar.

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