Julian Beever nos dejó un recuerdo

La semana pasada, tras un frustrado paso, logré volver por la Diagonal Norte (entre Cerrito y Libertad) para intentar ver a Julian Beever, el artista tridimensional que nos dejó un regalo en la plaza seca que dista 50 metros del Obelisco porteño.
Lo enganché trabajando sobre el mediodía, justo un rato antes de que termine su obra.

Lorena Betta, lo fue a ver el primer día, cuando Beever armaba el boceto.

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