Malvinas, 26 años después

La perla austral
uso dictatorial
Va por los pibes!

Cuando el dictador Leopoldo Galtieri embarcó a los argentinos en la estúpida guerra de Malvinas, yo era un niño.
No tengo recuerdos de ese momento pero siempre tuve claro que había ciertos actos por Malvinas (en Democracia, claro) que no me cerraban.
Los pibes que fueron a la guerra (eran eso, porque tenían 18/20 años) no tenían ni idea dónde se metían. Para colmo la ciudadanía, en un momento de expresión popular que nunca voy a terminar de comprender, fue a vivar al dictador cuando espetó su ya célebre frase: “Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”.
Cintia, mi mujer, que tenía un par de añitos más que yo en 1982, siempre recuerda que llevó una cadenita de oro para apoyar a los combatientes: “y terminó en las manos de los putos esos” (por los militares), suele decir.
Esos pibes claramente no tuvieron la culpa de nada, sino que fueron víctimas. Mi hermano mayor podría haber sido uno más, si hubiera nacido un año antes.
A veces me parece que avalar hoy un reclamo soberano sobre unas tierras tan alejadas y frías apoyándonos en la aventura bélica del 82 es como sumar un grito desde la contemporaneidad a esa plaza que vivó al dictador alcohólico.
Toda la sociedad ha excluido a esos héroes, que sólo recuerda que son héroes los 2 de abril de cada año.
Por suerte, muchos de esos héroes han tenido hijos, que hoy son los que salen a poner la cara y a contar todo lo que a sus padres no les dejaron contar.
Esos son los Hijos de Malvinas (mirá el documental en 2 partes):

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