Descansa, que Buenos Aires te espera

Nunca anduve en Mateo.  No sé muy bien por qué. Quizás porque conozco Palermo muy bien de mis épocas de ciclista, o quizás porque veo en esos pobres caballos el cansancio y cierta desesperanza.
Pero al mismo tiempo, reconozco que forman parte de una linda postal de mi Buenos Aires. Y ojo que no son exclusivos de acá, también los he visto en París, pero me quedo con los autóctonos toda la vida.

Dejá tu huella