¿Dónde estaba el 17 de marzo de 1992?

Almas perdidas
tras un cruel atentado
¿aún están?

Al estilo del post que hice la semana pasada por el 11M, hoy vale recordar -tras 16 años- dónde estaba aquel día del Atentado a la Embajada de Israel.
Recuerdo que el atentado fue por la tarde. Yo estaba en el Colegio, en clase de inglés. El día estaba soleado y esa tarde con algunos compañeros, le habíamos pegado un par de calcomanías a la profesora en la espalda -de apellido Pastor-.
De repente, se escuchó un estruendo. Todos nos miramos y preguntamos: ¿Qué fue eso? La única que atinó a responder fue la profesora: “Habrá sido un trueno”, dijo.
Inmediatamente toda la clase miró hacia las ventanas, que daban al viejo patio azul, el mismo en el que mis hermanos mayores jugaron en los 70: los rayos del sol entraban de cuajo.
A nadie le cerraba la reflexión esbozada por la Pastor, y un compañero -tocayo mío- salió de clase como si fuera al baño para averigüar. Cuando volvió llegó la desesperación: “Volaron la Embada de Israel!”.
Yo no tenía ni idea de dónde quedaba y le pregunté. “Cerca del Rulero; mi vieja trabaja ahí y siempre pasamos por la Embajada”, dijo casi con desesperación.
Otro de mis compañeros, Francisco, dijo que él vivía “a la vuelta” de la Embajada.
Los últimos minutos de clase dejaron de lado el inglés para que todos los chicos pre-adolescentes empatizaramos a partir de la coyuntura.
El timbre sonó. Cada cual hizo su rumbo, que culminó siendo el rumbo de una noticia que a toda la sociedad nos afectaría por igual.

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