Una crítica a Crítica

Un diario nuevo
es libertad de prensa
y para todos

Ayer salió el número 1 de Crítica, el último diario en papel, dirigido por Jorge Lanata.
Por suerte el diseño es mucho mejor que lo que dejó evidenciado el número cero. Lo veo muy parecido a Público, el último diario lanzado en España, y con ciertas cosas de Perfil (que por cierto, aún nadie dijo nada sobre el fallo en contra por la publicidad oficial).
Como me imaginé, no pude conseguirlo en los kioscos. De hecho, me olvidé en la semana de reservarlo con mi canillita, que a las 11.50 de ayer me dijo: “No quedan más; volaron antes de las 9.30″.
A diferencia de su anterior editorial, Data54, con la que editó en su momento la revista Veintiuno (que luego se terminaría llamado Veintitres) y el portal Data54.com, que lo llevó a la quiebra, esta vez Lanata eligió juntarse con otro tipo de gente.
En la Sociedad Anónima (Papel 2.0) que formó, él figura como accionista pero no como único ni principal. De hecho, y sabiendo que en cualquier momento le podrá llegar la primera demanda, Lanata sólo figura como “Director Periodístico” por lo que los juicios estarán dirigidos contra la sociedad, su presidenta (Vanesa Pinedo), y el ex camarista federal Gabriel Cavallo.
Esto no quiere decir que Lanata no sea objeto de las demandas, pero tendrá más argumentos que antes para mantenerse al margen en buena parte de ellas.
Lo que sí me resulta curioso es que Pablo Jacoby, un abogado conocido en el mundillo periodístico porque es recurrente defensor de medios y colegas, sea de la partida de este diario. ¿Por qué? Porque Jacoby figura como asesor legal de El Diario de La República, propiedad de la familia Rodríguez Saá, gobernantes de San Luis desde 1983 (y desde antes también).
Quizás por eso, los que conocen algo de quién es quién en los medios, deslizaron la versión de que a Crítica lo “bancaban” los Rodríguez Saá. Seguramente no sea así, pero sí hay cierta incongruencia por parte de Lanata en este sentido.
Por lo demás, que exista un nuevo diario en la Argentina es digno de celebración. Si bien gozamos de libertad de prensa, los canales informativos son escasos comparados con otras democracias. En mi humilde opinión, deberíamos de tener más diarios, que sean realmente nacionales y que la Ciudad de Buenos Aires también tenga su stock de prensa netamente local, cosa que hoy no existe.
Pero bueno, es lo que hay y por ahora está bien que así sea. Una nueva voz nació en la prensa argentina, ojalá que dure.

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